Llegar de entrenar a las tantas, ponerse a fregar unos cacharros que habías dejado en la pila con pocas ganas, pelar, picar, mezclar... pero qué rica sabe una hamburguesa casera, con unas rodajas de tomate a la plancha, unas patatas fritas de las de verdad, unos aritos de cebolla fritos y un poco de ensalada de acompañamiento.
Si hay que hacer pequeños esfuerzos para grandes recompensas que me cojan siempre de voluntario.
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