Hoy mi madre se iba a Toledo a ver a su familia y yo me he quedado con mi padre. Nos hemos tomado la mañana en plan tranquilo, saboreando los momentos de paz. Primero en casa con el periódico del día. Después hemos salido a la calle a hacer unos recadillos pasando por un concesionario Opel (mi hermano está mirando coches y a mi padre le encanta el tema y está curioseando, no se sabe si para ayudar o pasárselo pipa él mismo).
A mi padre le apetecía un café así que nos hemos dado una vueltecita y hemos acabado en Valor y se ha convertido en chocolate con churros para los dos. Rico, denso y calentito, con unos churros crujientitos y su vasito de agua al lado. Y encima mi padre entretenido con sus catálogos de coches y yo con el de puntos del banco la mar de agusto. Después hemos subido un ratito a casa, un poco de sofá y acabar el periódico, y de ahí a comer.
La comida ha sido otro pequeño placer. Cocido. ¡Qué cocido! Muy rico, la verdad, y muy bien atendidos. Una pena que no lo pongan como en Asturias, dejándote la perola para que repitas. Para dar una medida de cómo estaba diré que mi padre y yo hemos comido en gran parte en silencio y enfrascados en nuestro plato. El sitio queda apuntado, no es para ir todos los días pero ya caerá alguna vez.
Ahora de vuelta en casa, mi padre siesta en el sofá y yo controlando el correo y escribiendo cuatro chorradas. Un día tranquilito, tranquilito y muy reconfortante. ¡Que vivan los "días-pijama"!
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1 comentario:
¿Cual era el sitio del cocido? Que estas cosas hay que publicitarlas!!! :-D
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