Esta mañana empezó con susto en SENASA. Al llegar a secretaría eché un ojo al tablón de notas por si se sabía algo de los que tenían que recuperar. De repende un nombre y dos notas, una suspensa. Por suerte era todavía una nota sobre un error de transcripción de otro examen, pero con mi habitual sopor mañanero no había llegado a leer el resto.
Hasta aquí todo parece una historia de susto con final feliz, pero nada más lejos de la realidad porque desde hoy en clase ya somos 47.
En una recuperación que todos dicen que fue muy dura (es comentado y aceptado entre los alumnos que las recuperaciones están hechas así para poder suspender o aprobar a quien quieran sin más que tener en cuenta o no unas u otras cosas) acabó cayendo Fernando. Uno de seis parece un porcentaje bajo, pero a quien le toca no le es consuelo, y os aseguro que para el resto de compañeros tampoco. Para cualquiera sería una situación dura, pero Fernando ya había tenido una experiencia previa en SENASA y se había reincorporado en nuestra promoción gracias a una reclamación que prosperó. En definitiva, que él ya ha pasado dos veces por la escuela, con sus gastos, su tiempo perdido y la frustración duplicadas. Espero que le vaya lo mejor posible y que haya suerte para los demás. De momento, nudo en la garganta y más atención que nunca.
jueves, 8 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)