miércoles, 15 de octubre de 2008

¡Esa puerta!

Típica frase cuando hay corriente y alguien se deja una puerta abierta. Pero tampoco hay que tener tanto celo con las puertas como mis vecinos. Ya decía yo que hacían mucho ruido al abrir, y es que ayer coincidí yéndome a entrenar con el vecino que llegaba, y acto seguido a entrar en su casa cerró con dos vueltas de cerrojo. Lo que yo os diga, qué bien se vive sin preocupaciones obsesivas por la seguridad.

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