Estos últimos días sigo encontrando ejemplos de que los valores universales casi no existen, de que la mayoría de la gente tiene unos valores para sí mismo y otros para los demás.
A veces es difícil avanzar a contracorriente, pero si eres un salmón es lo que toca.
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2 comentarios:
chico, entre esto y lo de los samurais me tienes intrigadísima y mi vena más cotilla de mi profesión no me deja vivir!!! jajaja
Pues sí, a tortas con la vida...
Y que va! Herman Dune no desafinan nunca! Fíjate bien en la foto, si estoy exultante de felicidad!
Muuuuua!
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