Hoy, para rematar las supercomilonas navideñas, me he ido con unos cuantos valientes a comer fabada, pote asturiano, pitu caleya y cordero. Sí, y, porque aquí no comer de todo no está contemplado. Y además luego hay que rematarlo con el arroz con leche y el flan.´
Desde que me descubrieron Casa Cristina en una comida entre aspirantes a controladores de la 26 he ido unas cuantas veces con buenos comedores contrastados y siempre hemos salido satisfechos. Hoy la verdad es que estuvimos muy a gusto, incluyendo el paseito de después para bajar un poco los efectos atómicos de semejante comilona en el estómago. Y qué gusto para el bolsillo del becario comer aquí donde por ponerte como un deficiente te cobran menos que en Madrid por sentarte y tomar dos pinchos y una cocacola.
Ahora ya queda poco para volver a la rutina, cena mañana con amigos, los Reyes que llegan pasado, si hay suerte un partidito de frontón y el miércoles de vuelta a Madrid.
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