Pasan los días y se me van acumulando cosas que contar aquí y que hacer en casa. La verdad es que he andado un poco liadillo entre unas cosas y otras y algún día simplemente con pocas ganas de dar un palo al agua.
Nos quedamos en el partido no jugado y en unos días un poco flojillos. La cosa ha ido mejorando, la verdad, sobre todo porque en algunos momentos difíciles hay gente que saca lo mejor de sí o que ayudan a quien se ha quedado un poco fuera de sitio.
Con el tiempo es más fácil ahora contaros las cosas desde un punto de vista más aséptico y alejado. El caso es que coincidieron varias cosas en dos días, por un lado una carga de estudio muy fuerte, por otro problemas en la escuela y para rematar también en el equipo que normalmente es mi bálsamo relajante.
En la escuela se estaban haciendo los turnos de mañana y tarde, de repente las listas que teníamos que dar en un par de semanas se querían para ya y la gente se puso nerviosa. Todos querían su turno y no se iban a cambiar por nada del mundo, pero de una hora a otra de repente había dos cambios y nadie se explicaba nada. Una vez que se llegó a una situación sin cambios la gente defendía sus posiciones, basándose casi todos en "lo mío es más importante" y razones de peso similares. Tuvimos algunas reuniones de la clase y la verdad es que el ambiente y la actitud de algunas personas fueron para revolver tripas.
Las aguas ya han vuelto a su cauce, no sin otros episodios curiosos. A mí por ejemplo de repente me habían incluido en un grupo sin yo saberlo porque otros de la mañana habían ido cerrando y a mi me "abdujeron" para ser 8. Pero es que, pasados unos días, M., que desde el principio se hizo su grupito, tenía la necesidad vital de que yo le cambiara el grupo. No voy a decir que ni me va ni me viene, uno siempre prefiere a unas personas respecto a otras, pero si desde el principio dije que a mí lo que me importaba era el turno y no el grupo me parecía lo más coherente ceder, sobre todo por no volver a repetir malos rollos.
En todo caso ya he dicho que las cosas están mejor ahora, hemos hecho un par de exámenes de Básicas y nos han felicitado por las notas (en el primero somos la promoción con mejores notas según han dicho), se está moviendo el tema deportivo (la semana pasada jugamos al fútbol entre nosotros y el lunes jugaremos contra la 28) y a mí hasta me ha dado tiempo a cargarme el simulador de vuelo :P Bueno, no es para tanto, en 15 minutos el técnico lo había arreglado. Es lo que pasa cuando un instructor te dice que pises un pedal, lo pisas, te dice que más, le dices que lo llevas al fondo y el instructor sin calcular que eres un poco bruto te dice que pises con todas tus fuerzas.
Por otra parte está el tema deportivo. El caso es que ha habido algunos problemillas en el equipo pero lo grave es haberse tenido que enterar de ello no por el propio equipo si no por páginas de internet ajenas al club. Aquí todo está bastante mejor, sobre todo porque en las últimas semanas hemos hecho un montón de cosas juntas entre nosotros, y lo que queda. Para empezar por lo más cercano, este miércoles salí a dar una vuelta con dos compañeros de equipo y la vuelta acabó en llegar más allá de las 5 de la mañana a casa, con mi primer control de alcoholemia incluido. También está muy bien lo que han conseguido otros compañeros con unos patrocinadores del equipo, y es que ahora tengo gimnasio gratis y encima voy con unos compañeros muy majos y que saben del tema, con lo que me río y encima trabajo bien. La única pega son las agujetas que me han salido por ir a levantar fierros después de tanto tiempo :P Y por si fuera poco estos mismos compañeros llevan una empresa de catering que se encarga de las comidas en un cole al lado de mi casa y me dan de comer todos los días que quiera entre semana. Es curioso sentarse en un comedor lleno de enanos aullando, una legión de cuidadoras y limpiadoras y tratar de hablar por encima del ruido con el fichaje yanki del equipo que también se apunta al cole y al gimnasio.
Este domingo después de nuestro primer partido de liga (una pena el aplazamiento de la semana pasada) nos iremos a ver la Superbowl, seguro que lo pasamos pipa. Eso sí, echaré de menos el ambientillo de la Alemana el año pasado (la derrota agónica de los Patriots también fue un gran punto de la noche), o de las magníficas zamburguesas de C. en las Delicias, aunque de aquel partido que ganaron los Steelers, también en esta final, no me acuerdo nada.
Y la semana que viene... final de copa, aquí en Rivas. Después me han invitado dos compañeros a cenar a un brasileño que dicen que ponen una carne estupenda. Mmmmm. Así da gusto.
Y después de esta paliza tampoco sé que más contar, aunque cosas han pasado unas cuantas. Mejor dejarlo aquí y ya escribiré otro día, pero ya con las cosas que pasen a partir de hoy.
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