miércoles, 4 de febrero de 2009

Las cosas pequeñas marcan diferencias

El otro día andaba a la búsqueda de macetas. Macetas de lo más sencillito, de esas de plástico negras o marrones con el agujerito al fondo para que puedan desaguar si hace falta. Pues nada, ni en Carrefour, ni en Ikea, ni en el Leroy Merlin tienen macetas de éstas de toda la vida en un tamaño que no sea megaXXL. Ahí andaba yo con mis semillas y mis tiestos estupendos de la muerte pero sin las macetas que pudiera poner dentro para plantar como es debido y de repente se me olvidó todo por una tontería.... Encontré semillas de salvia y me puse todo contento.

Desde que viví en Italia me aficcioné a la Salvia. Primero la compraba en botecitos de especias ya seca, pero en fresco ya era la releche (¿se puede decir leche a estas horas?). Total, que de eso han pasado varios años y aquí en España nunca había logrado encontrar salvia, sólo una vez que la vendían seca, el problema es que la vendían para infusiones y venía toda llena de ramas, cortada enorme... poco que ver con lo que buscaba. Me dijeron que tenía que ver con que había una salvia con efectos psicoactivos y que la gente se la fumaba y por eso no se vendía, pero desde ayer tengo mis semillitas de salvia y en cuanto encuentre una de esas macetas de las que hablo las voy a plantar con todo el mimo del mundo. Ya os prepararé algo rico con ella.

No hay comentarios: