miércoles, 18 de febrero de 2009
Dos tardes en un sólo día
¿Cómo puede ser que cambien tanto las cosas en un momento? Tan tranquilo está uno de paseo por el centro, buscando un aparato de DVD, conociendo un bar italiano con camarero la mar de majo y un arancino de rechupetearse los dedos, con buena conversación y en mejor compañía... coge el coche para irse a entrenar y se encuentra con un conciliábulo contra el entrenador, formado en gran parte por gente que tiene un nivel de sacrificio nulo pero que piden la luna, y después cuando por fin se sale al campo el entrenamiento es para coger los trastos e irse si no fuera porque a mí por lo menos aún me queda ética. Se hace extraño cuando lo que normalmente te proporciona las alegrías se convierte en una fuente de problemas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario