Estoy en Gijón por unos días. Motivos: visita al dentista y algún papel para el curso de controladores.
Es curioso, cuando me fui a vivir a Bologna enseguida fue mi casa (y todavía en parte la sigo considerando así), ahora llevo unos cuantos días ya por Madrid y a pesar de que todo me es mucho más conocido por todas las veces que he estado allí, por los amigos, la familia... mi casa sigue siendo ésta, en Asturias. En todo caso tengo dos años por delante en Madrid, ya veremos como van las cosas.
Hoy volviendo a casa empezaba la bajada de Pajares con un cielo ennegrecido. Iba el tren en un sandwich de nubes con algunas más bajas que apenas dejaban entrever de vez en cuando un poco de paisaje . Poco a poco el tren fue descendiento y abriéndose paso entre las nubes dejando ver todos los tonos de verde y el gris de los peñascos de granito surgiendo entre prados y árboles, los pequeños grupos de casitas brotando aquí y allá en valles y colinas ... y aquella vista, por muy oscurecida que estuviera del cielo, me hizo pensar una vez más en lo maravillosa que es esta tierrina.
Besos del norte.
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